La boda más larga de todas.

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Estuvimos de casamiento de jueves a domingo y fue tan intenso y memorable que te lo quiero contar.


Todavía sigo procesando lo que vivimos estos pasados 4 días.

La boda más larga de todas.

Un casamiento que originalmente iba a ser en marzo del 2020, pero ya recordarás qué pasó…

Esta boda fue la primera que se nos pospuso por la pandemia y por diferentes razones, tuvo lugar 3 años después. Muchas veces en estos años nos preguntamos si sucedería y finalmente llegó.


—4 días. 5 eventos.

Destino: Punta del Este.

Pareja: estadounidense.

Invitados: 200.

Para empezar, una bienvenida. Un cocktail al atardecer, con baile y todo. Al día siguiente, un asado, con shows de danzas típicas uruguayas. La huella, que la bailábamos en la escuela, te acordás?

40 grados a la sombra. La gente terminó en la piscina y nosotros también. Pero después de trabajar, en la piscina del edificio donde nos quedamos, para reponer energías, porque esa misma noche tenía lugar el tercer evento: un after en el rooftop del hotel donde al día siguiente tuvo lugar la boda.

Un casamiento un poco distinto porque viste que las bodas norteamericanas tienen otras dinámicas. Más banda en vivo y menos DJ y siempre, siempre, el tenedor golpeando la copa para decir algunas palabras.

Para terminar, el último día, un brunch de despedida para los invitados que ya empezaban a volver a sus destinos.


Desde el día 1 nos pusimos la consigna de que estaba prohibido decir “qué calor” y “qué cansancio”.

Lo pensé como un juego pero finalmente dio resultado. Viste que la psicológica influye y el cuerpo aguanta, o lo hacemos aguantar, pero la cabeza también manda y mucho.

Es que eso era lo interesante de todo esto. Prepararse para trabajar sin parar durante 4 días. Además, mantener la disciplina de volver de cada evento e inmediatamente sentarse a respaldar el material. Ya hablamos de lo importante de eso.


Lo que me divertí en estos días no tiene nombre.

Podríamos haber hecho un reality de la convivencia en ese apartamento de jueves a domingo. Cámaras no faltaban.

No tiene nombre y tampoco tiene precio. Porque no solo me quedo con una experiencia increíble a nivel laboral si no que también me quedo con el recuerdo de tremendo trabajo en equipo y de 4 días de reírme sin parar.

Si paso raya, no fue algo extenuante. Sí intenso, sin dudas. Que nos puso a prueba, física, mental y profesionalmente.

4 días.

5 eventos.

8 cámaras.

Miles de fotos.


Gracias por leerme una vez más.

Para leer las ediciones anteriores podes ir acá.

Nos vemos en la próxima 🖤