Parece que hay una regla que dice que una conversación es más interesante si empieza con cualquier cosa menos un “hola, cómo estás?”.
Porque a ver, probemos:
– Hola, cómo estás?
– Todo bien, vos?
– Bien… vos?
…
Fin del loop. Así que dale, salí de ahí, maravilla. Que hoy es de contar ovejas, salvavidas y creatividad.
En estos días, mientras terminaba las últimas entregas de la temporada pasada, estuve pensando en esto de producir. Producir lo que sea. Imágenes, textos, contenidos, contenidos que requieren de ambos. Esta vez repito adrede.
“Mejor hecho que perfecto”, dice una amiga. (También dice que tiene guardadas todas las newsletters pero que no ha leído ninguna. A ver cuándo me avisa de esta mención.)
Otra amiga (que sí está al día con la lectura, un saludito) hablando de algo que nada que ver, el otro día decía algo que es muy cierto y es que:
”Cuanto más se hace algo, más se hace.”
¿Me explico? Por ejemplo: yo no soy una persona adicta al ejercicio ni mucho menos. Me gusta entrenar y me encanta cuando lo hago sistemáticamente, pero si por alguna razón, algo como un viaje… como un viaje a Europa… como un viaje a Europa del que volví hace un mes… se interpone y tengo que cortar la rutina, volver me cuesta el doble.
Con la producción de contenidos creo que pasa un poco lo mismo. Cuando sistematizás, terminás conectando con lo que hacés. Es como cuando les digo a los alumnos que si salen a la calle todos los días a buscar autos amarillos, en algún momento van a empezar a ver todo el tiempo autos amarillos.
Qué edición tautológica la de hoy.
El problema de los trabajos creativos es que nos cuesta mecanizarlos. Justamente porque creemos que deberían surgir desde el lugar opuesto.
Nada más lejos de la realidad. Porque, de nuevo, cuanto más hacés, más hacés. Y por supuesto, viceversa.
Dicho esto, creo que es bueno tener a mano algunos salvavidas para esos momentos… flojos? que inevitablemente van a llegar.
Tirame data concreta, Patricia.
Lo que vuelve, vuelve.
Concretamente, lo que vengo a sugerir, son ciertos recursos que, a la hora de sentirte así como con poca creatividad, puedas sacar uno de la bolsa y bueno, qué se yo, rezar. Voy a aplicarlos pensando en personas que sacan fotos, pero podés llevarlo a donde te sirva a vos.
- 1. La regla del 180. Esta va enunciada casi como ley de Murphy: cuando estés sacando fotos hacia una dirección, es muy probable que justo atrás tuyo, haya algo mejor. Generalizable a: cuando estés con un problema, pensá en soluciones opuestas.
- 2. Anticipate. Esto deberías aplicarlo siempre pero aun más, si estás en modo bloqueo. Tus sentidos más alerta que nunca. Por ejemplo: estás haciendo fotos a una pareja. Prestá atención a todo lo que pase y a todo lo que te digan. De repente te están contando algo y como quien no quiere la cosa, te están dando la idea de la próxima foto.
- 3. Un 85 no falla. Adaptalo a tu óptica favorita. La cuestión es que cuando la creatividad cante flor, acomodate en tu lente favorito y andá por una clásica. La foto va a salir bien y te va a sacar de la espiral negativa.
- 4. Sacá fotos de paisajes. Pero con una pareja. Pensalo así: no le estás sacando fotos a personas que esperan cosas de vos. Es un paisaje. Ellos andan por ahí, balanceando el encuadre.
- 5. Planificá. Nunca sabés cuándo se te puede atravesar la nube negra. Diseñá desde antes ciertas tomas. Bocetalas. Estudiá la situación, a tus clientes, el escenario donde vas a ir.
Por último, escribite cualquiera de estos puntos en la mano si es necesario. Acordate que la cabeza es cómoda y si no está bien sintonizada, va a estar agarrando ovejitas en el aire.
Si es así, al menos tratá de que te queden bien encuadradas.
“The more we do, the more we can do.”
—William Hazlitt
Gracias a mis amigas que me inspiran.
Gracias a vos por leer.
Nos vemos en la próxima edición 🖤