Un día más en este hermoso espacio nuestro. Esta vez viene un poco polémica, o no sé, quizás soy yo que suelo cuestionar algunas cosas. Me gustaría que me contaras tu opinión al respecto, te dediques a la fotografía o no. Justamente, mi dilema radica más en el consumidor final que en el profesional del rubro.
Como sea, charlemos.
Ahí te cuento.
Hace tiempo vengo hablando de este tema con distintos amigos colegas.
Cuando empecé en la fotografía de bodas, estábamos en un “momento estético”, por llamarlo de alguna manera, que intentaba emular lo más posible a las fotos analógicas. Mucho grano, colores empastados, blancos y negros que no eran ni blancos ni negros. Te estoy hablando de hace más de 10 años.
“Pero así son las fotos que veo ahora en Instagram…”
Estás, my friend, en lo correcto. Más sutil quizás y mejor hecho, seguro, pero de nuevo estamos en la looks like film fase.
Que ojo, me gusta. Yo también procesé las fotos de acuerdo a la moda de aquel momento, pero siempre me pregunté, y lo sigo haciendo claramente, cómo hay que pensar en las fotos. Si hay que concebirlas para que se vean bien ahora y que sean parte del styling de turno, o si tienen que ser más bien atemporales.
¿Tienen que ser atemporales?
¿Cómo se ve ahora el álbum de casamiento de nuestros padres o abuelos?

1981. Mi madre, de novia. Una página suelta de su álbum de casamiento.
¿Pasa lo mismo con la ropa? El vestido de novia por ejemplo. Nada menos atemporal que el vestido. Siento que uno no debería decir: “qué horror, mirá cómo eran las fotos.” En todo caso “qué horror, mirá cómo nos vestíamos”, y así.
A lo mejor nos horrorizamos por lo pasado como un mecanismo de defensa para justificar que ahora estamos haciendo lo mejor que podemos.

En algún momento determiné que mi referencia iban a ser las fotos «clásicas». Es decir, las de fotógrafos icónicos, que son atemporales. A veces uno se pone sus propios mandamientos.
Ni que hablar que lo importante de las fotos es el contenido, pero ahora estoy hablando de cómo se ven. Y si este tipo de fotos son parte de mi archivo visual y me conmueven, ¿por qué mi resistencia a emularlas hoy en día?

1989. Yo, por mi padre.
Lo que me importa no es en definitiva qué camino estético tomar, si no el hecho de estar lo suficientemente lúcida como para no dormirme en mi propia cama de clavos. Hacerme las preguntas correspondientes en el momento oportuno y saber cuándo es momento de tomar decisiones. Una vez más, para todo.
Si al final, esto no es más que un experimento.
Gracias por leer. Mandale la info a quien creas que puede cuestionarse lo mismo que yo y contame, si querés, tu opinión.
Hasta el próximo lunes 🖤
P.