Concretamente, una sobre edición.
— Una elegida por vos.
Antes de empezar con el tema de hoy, quiero agradecer sus devoluciones de la edición pasada.
— ¿Cuál fue la edición pasada?
La que hice una catarsis sobre tendencias y estilos de foto. Podés leerla acá.
Quiero resaltar alguna de las líneas que me mandaron:
— “Una foto es la captura de un momento. Si lo capturás bien, si la foto tiene alma y comunica lo que se quiso retratar, entonces no importa cómo se retrate.” K.
— “Todo es cíclico. […] Porque somos animales de costumbre y de alguna manera volvemos a los lugares “seguros”. Pero está bueno que venga alguien y proponga algo disruptivo para que pueda romper ese ciclo. También es cierto que las cosas disruptivas o que son tendencia generalmente duran poco, y al rato vuelve a aparecer algún clásico reflotado de otra época. En cualquier momento reviso la ropa vieja para ponerme mi conjunto de tela de avión violeta.” C.
Y por último:
— “Sembrar el dilema en lo que hacemos es movernos.” S.
Más conocido como “qué ganas de complicarnos la existencia”, pero de eso se trata, no?
— La de hoy es data concreta.
El tema de esta edición fue producto de la elección de esta hermosa comunidad y va un poco ligada con la anterior.
Concretamente: editar. Que es también elegir. Recortar. Definir con qué me quedo y qué descarto. Y es que ese es el primer paso. Porque de nada sirven horas de revelado si la elección del contenido no es la mejor.
Además de que es importante elegir bien la foto final a nivel comunicación, también es ahorrar tiempo (y trabajo) porque para qué vas a editar 20 fotos de una secuencia si en realidad la que sirve es solo una.
— Pero es re difícil elegir.
Lo sé. Es por eso que acá viene mi primer consejo.
— Divide y reinarás.
Hacé la selección en un programa aparte. Esto va a evitar que te distraigas en ver cómo queda editada una foto y cuando querés acordar te tiraste dos horas probando cosas. Digo esto más que nada para cuando trabajás con una cantidad de fotos grande, como es el caso de los casamientos. Editar antes de editar.
Yo uso Photo Mechanic. Hay gente que usa Bridge.
— Presets, sí o no?
La edición tiene bastante de experimento y ese camino puede ser infinito. (¿Cuándo se termina de pintar un cuadro?) Probá presets y tratá de casarte con alguno. Quedate con 1 preset para color (a lo sumo dos) y 1 blanco y negro. Esto va a asegurarte que tu estética se mantenga.
Si comprás presets, chequealos y modificalos en función de tus fotos. No siempre los escenarios e iluminación de quienes crean los presets coinciden con nuestra realidad.
— En reposo.
A veces es bueno dejar reposar las fotos unos días. Más que nada para el momento de la selección. De repente te encantó el momento en el que sacaste la foto pero te pasó la autocrítica por el costado y en realidad no está tan buena. Buscale la vuelta. A lo mejor una buena historia la sostiene. No sé, cosas que se me ocurren ahora.
También está bueno dejarlas reposar una vez editadas y volverlas a mirar al otro día. A veces editamos muchas horas, la luz cambia, la cabeza se cansa y al día siguiente a lo mejor vemos con más claridad.
Y hablando de claridad…
— No abuses de los recursos.
Un chiste se cuenta una sola vez. Un buen maquillaje “no se nota.” Entonces, que no se vea “la mano del editor”.
— Conocé tu archivo.
Tenemos que saber hasta dónde podemos llevar un archivo sin que se destruya. Por ejemplo: chequeás una foto en la pantalla de la cámara y la ves oscura. La borrás. Pero no si sabés hasta dónde podés recuperarla. Con esto no estoy haciendo apología de sacar así nomás porque igual después editás. Es simplemente usar el recurso, para hacer ciertas tomas que de otra forma no podrías.

Dicho esto… No borres fotos en cámara. Y exponé bien.
— Hay que tener códigos.
En Lightroom: usá herramientas como banderitas, etiquetas de color, estrellas y colecciones. Yo por ejemplo marco con banderitas las fotos que voy a mandar como adelanto y las etiquetas de color para marcar cuáles son mis fotos y cuáles las de mi segunda cámara. Así puedo separarlas fácil y editarlas por separado si quiero.
— Lightroom más rápido.
No edites las fotos desde tu disco duro.
— No, claro, mis fotos están en la compu.
¿Qué hablamos del respaldo? Andá y leé esa edición antes de seguir.
Están en un disco duro porque están respaldadas ahí, pero, una vez que las tires en Lightroom (tires quiere decir importes) hacé previsualizaciones inteligentes, la cosa va a andar mucho más rápido y no vas a andar con un disco duro colgando, corriendo todos los riesgos que sabemos que eso implica. De nada.
— Pasarla bien.
Editar puede ser medio monótono. Ponete música, escucha podcasts, o hablá por teléfono con alguien (?). Para los más avanzados, unas serie liviana de fondo. Eso sí, lo que sea que te deje libres las dos manos para usar a la vez el mouse, trackpad o lo que sea que uses, y los atajos del teclado.
O, hacé como este señor y llevá las cosas al borde del borde del nerdismo. No lo dije yo, lo dijo él.
Si recién te metés en el mundo de la edición, no desesperes. Mirá mucha fotografía. Clásica y de la otra también. Lo más importante: mantené una estética consistente. Si ya estás más adelante o te dedicás a esto, podemos abrir la conversación sobre la inteligencia artificial y me contás cómo te está yendo.
Gracias por leer una vez más. Acá tenés acceso a las ediciones anteriores.
Mandale la info a quien creas que le puede interesar
y nos vemos en la próxima 🖤