— Soy yo de nuevo.
Hola. Ya podés volver a leer con la entonación de siempre. Soy yo de nuevo. Digo esto porque en una de las respuestas a la edición pasada, de la mano de una escritora de verdad que es mi madre, alguien comentó que recién se había dado cuenta que leía la newsletter como si me escuchara hablar a mí. Y que claro, leyendo a mi madre, naturalmente le estaba poniendo otro tono que no era el mío. No sé cómo lee esto la gente que nunca me escuchó hablar, si es que la hay entre las personas que leen. Contame si sos una de esas. A lo mejor el año que viene me escuchás y todo.
— ¿Aleatorio u ordenado?
Es un honor que estés acá hoy, en la edición número 31 de esta newsletter, que si bien era un proyecto que estaba en el tintero, tuvo comienzo en enero de este 2023. Parece muy planificado todo. Enero: primera edición. Pero, aunque no lo recuerdo muy bien, estoy segura que no fue así. La que sí está planificada es la última edición del año. La número 33. Aparentemente aleatorio, intrínsecamente ordenado.
No sé si vos sos de hacer balances cuando termina el año. En lo que a mi respecta diría que no, aunque siempre una sensación así como general hay, ¿no? Como sea que haya sido tu año, llega un punto en el que lo único que querés es que se termine ya y que venga ese bálsamo de la primera semana de enero y la ciudad vacía donde todo parece resetearse aunque en realidad no pero hagamos de cuenta que sí.
Respirá.
— El año que viene te vas a casar.

Este año hubo, en general, menos casamientos que el año pasado. En un momento pensé que tenía que haber una explicación. Una que me dieron es esta y me gustó. A ver qué opinás:
Las parejas, en promedio, están juntas unos 3 o 4 años antes de casarse. De novios, 1 año o 2, y otro tanto de convivencia. Si te casaste este año, puede que hayas conocido a tu pareja en el 2019. Pasaste la pandemia y ahí estás. Felicidades. Ahora bien: ¿Qué hiciste en el 2020 si no tenías pareja de antes? Pues ahí está la explicación: las futuras parejas todavía se están conociendo.
— Awww.
¿A vos te dio ternura? A mi se me movió la Matrix. Cuando me dijeron eso me sentí en Volver al futuro. Uno en el que yo ya sé quiénes se van a casar pero ellos todavía no lo saben y recién se van a conocer. El álbum de fotos con las páginas en blanco. Las tarjetas de memoria todavía vacías.
— La mariposa y el caos.
Siempre pienso en lo absurdo y espectacular a la vez, de encontrarse y coincidir con una persona.
En un momento estando de viaje este año, en una ciudad muy chiquita, pensé: probablemente toda esta gente que está acá, encuentre una pareja entre toda esta gente que está acá. ¿Cómo puede ser que haya alguien para cada uno? (¿Lo hay?) ¿Y qué pasa con el resto de las posibilidades? No es necesario viajar para asombrarse de esta cuestión, cuando vivimos en una ciudad en la que los grados de separación ya no son 6 si no uno y medio.
No dejo de preguntarme qué pasa en los universos paralelos (¿los hay?). En el efecto mariposa; en la línea de tiempo en la que ella se encontró con él y él se encontró con ella, y cómo fue la sucesión de hechos que hicieron que una pareja se formara. Estoy a un tris de desviarme a película romántica de Navidad, perdón.
Pendulando entre Back to the future y Love Actually; entre un año malo y uno bueno. No puedo elegir. Tengo una molesta forma optimista de pensar, en la que creo que si en este universo algo no funciona, se puede probar otra cosa en otro.
Mientras, en el camino, me entrego fascinada a unir los puntos y desarmar el movimiento de la mariposa. La del efecto, la de la panza, la del aleteo. La del caos.