— Acá va la intro.
Hola, cómo estás? Feliz año nuevo. Por fin. Pensaste que no volvía. No, claro que no, ya lo sé. Si pasamos tan lindo. Vamos a ello, a la primera edición del 2024, justo un año después de la primera, y que no es otra que la número 34. Voy.
— El agua salada cura todo.
Hace un año casi exacto – horas más, horas menos – que escribí la primera edición. Aquella en la que te recomendaba qué cámara comprar. Me siguen haciendo esa pregunta así que podés revisarla acá. Y como dije en aquella otra, de que una cosa, cuanto más se hace, más se hace (dejanos acá abajo – señala con el dedito haciendo péndulo – ejemplos que se te vengan a la mente) mejor me pongo a escribir otra vez, porque lo que sí empezó es el año.
Igual todavía está en el aire esa cosa que pasa en enero: un acto de ilusionismo, de esperanza y optimismo; de expectativa y resolución. Como cuando te das el primer baño de mar, como un acto psicomágico, como un bautismo. El agua salada que cura todo.
En enero yo sigo trabajando, pero a veces me encuentro caminando de puntas, bajando el volumen de la tele, aguantando hasta las lágrimas las ganas de toser, como lo harías si no quisieras que el que está al lado se despierte. Pero el de al lado se retuerce, ronronea y te abraza con el peso que te recuerda que ahí hay algo más.
Algo similar pasa los domingos y me alegra saber que para algunas personas, leer esta newsletter es un esperado bálsamo para el día que le sigue.
— Cuanto más se lee, más se lee.
– Venís con recomendaciones de libros?
– Vengo a recomendarte que leas.
– Ah, golpeaste bajo.
– Si querés te paso mis libros de este verano.
– Dale, que no sé por dónde empezar.
– Te conozco, mascarita.
— Mujeres feas.
Alguna vez comenté que cuando termino un libro, extraño a sus personajes. En esta saga que vengo a recomendar, puedo darme el gusto de seguir a Úrsula, la protagonista de Mercedes Rosende, escritora uruguaya que vengo leyendo desde Historias de mujeres feas (cómo no sentirse atraída por ese título). Acá arranca la historia:

DATO: Mercedes Rosende empezó su carrera de escritora a los 50 años. Sebastião Salgado, empezó su carrera de fotógrafo a los 30.
Por si sentís que se te pasó la hora en algo.
— Uno del teatro.
El 24 de diciembre con mi madre nos regalamos sin querer, un libro del mismo autor. Parece una cosa loca del destino, pero ni tanto, porque el autor del libro es el de una obra de teatro que habíamos ido a ver hacía poco. Al salir de la obra comentamos lo interesante de leer sus textos y así pasó. Le saqué el misticismo porque no quiero que la próxima vez que te cuente una cosa mística, pienses que soy una exagerada.
Lo empecé hace unos días pero ya lo subrayé, como para que te hagas una idea.
Sergio Blanco. Confesiones.
— Para vos, que te gusta mirar.

Ordenando los libros en mi biblioteca de piso, volví a cruzarme con este que es espectacular y aplica para los que nos gusta mirar. En este sentido de observar como cuando uno saca fotos, digo. El motel del Voyeur es un relato verídico sobre un hombre que básicamente se compró un motel, instaló una “plataforma de observación” en uno de los ductos de ventilación y así, observaba, en plan antropológico, ponele, a los huéspedes que se alojaban en esa habitación. No mucho más para decir.
— Placer no culposo.
Si el gusto de escribir me viene de mi madre, pues esto también. No me acuerdo si aprendí los elementos de la tabla periódica en el liceo o haciendo palabras cruzadas. También aprendí qué era el “extremo inferior de la entena.” O no.
Esta la compré en Tres Cruces, antes de salir en ómnibus para no me acuerdo dónde. Le compré una a mi madre también.

Esto es todo por hoy. Qué bueno que estemos de nuevo acá. Te dejo una listita para que hagas captura de pantalla, vayas a la librería y les muestres:
– Mercedes Rosende, Historias de mujeres feas; Mujer equivocada (el primero sobre Úrsula); La muerte tendrá tus ojos; Nunca saldrás de aquí.
– Sergio Blanco, Confesiones.
– Gay Talese, El motel del voyeur.
Los que sigo leyendo y otros en fila:
– Carmen María Machado. Su cuerpo y otras fiestas.
– Guadalupe Nettel. El matrimonio de los peces rojos. (Otro regalo, todavía no lo empecé.)
– Margaret Atwood. Los testamentos. (Lo arranqué hace un montón porque es como la continuación de El cuento de la criada (recomiendo) y en su momento no lo seguí. Volveré.)

Contame si leíste o lees alguno y si querés recomendarme algo, con gusto lo sumo al montón.
Hola otra vez. Nos vemos en la próxima 🖤