Esto no es otro glosario.

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—Ceci n’est pas un glossaire.

Aunque algunas personas digan que no, hoy sí es lunes. Por suerte todavía queda el martes. Digo, en esto de que siempre estamos como persiguiendo el ocio. Ahí está: ocio. Me faltaba palabra con o.

Una vez más, el recurso del glosario que tanto me gusta. Esta vez, un poco más random, si es que eso es posible. Vos y yo sabemos que sí.

Que tengas una hermosa, hermosa semana realmente.


—Anillos.

Si no usabas de antes y empezás a usar alianza, te va a resultar raro. No se peleen por si son de oro amarillo o de oro blanco. Si una de las partes ya usa “joyas”, esa parte define el color.

—Apertura.

Eso que regulás en la cámara para que, además de que entre más o menos luz, el fondo de la foto te quede más o menos desenfocado. Para retratos es una cosa, para mostrar todo lo que pasa en una escena es otra.

—Beso.

Me gusta particularmente el momento previo al beso. Esos segundos en los que ya es evidente que va a suceder pero todavía no. Para la foto también.

—Calma.

Si algo no sucede como esperabas. Vale para personas que se casan y para personas que sacan fotos. Si esta plataforma se rompe.

—Clima.

Impredecible. Amigate con la idea de que si te casás en Uruguay, todo puede pasar con respecto al clima. Si planificaste una ceremonia al aire libre, hacé lo posible porque se mantenga así.

—Dinero.

Hablá sin miedo.

—Elopement.

Se pronuncia “iloupment”. Un tipo de boda para parejas enamoradas hasta las trancas.

—Equipos.

Si te dedicás a la fotografía de bodas, anotá en un papelito y sacá la cuenta de cuánto vale lo que llevás en la mochila. Solo un recordatorio amigable de por qué cobrás lo que cobrás. (Y de por qué deberías tener asegurados tus equipos.)

—Fiesta.

Fantástica. La vida es eso.

—Flash.

Tu peor enemigo o tu aliado más poderoso. Es solo cuestión de tiempo.

—Foco.

Fuera de

—Ganas.

Fijate, siempre. Si no, no.

—Gastar.

Gastar implica desperdicio. Si lo que vuelve recompensa, entonces no es gasto, es inversión.

—Inspiración.

Es un ejercicio. Puede ser tan fácil como difícil. Es fácil inspirarse en algo parecido a lo que ya hacemos, no tanto encontrar el nexo entre nuestro trabajo y algo diferente.

—Lentes.

Cuantos menos, mejor.

—Luz.

No necesariamente cuanta más mejor. 

—Menú.

Pensá cuál sería el menú de tu casamiento si sirvieras tu comida favorita.

—Mochila.

Mirá acá lo que llevo en la mía.

—No.

Aprender a decirlo. Aprender a aceptarlo.

—Ocio.

Si lográs hacer que todo aquello que te gusta y te divierte te de plata, fantástico. Eventualmente dejará de ser ocio.

—Presupuestar.

Poner en la balanza cuánta energía se le va a destinar a una cosa en detrimento de otra.

—Querer.

No puede tener muchas vueltas.

—Reloj.

No puedo mandar esta newsletter más tarde de las 23h.

—Sesión.

De fotos.

—Sección.

Parte de una cosa.

—Tiempo.

Tanto o tan poco. No deja de sorprenderme su relatividad.

—Torta.

No intercambiarás bocados de torta con tu pareja a menos que lo hagas como algo deliberadamente gracioso.

—Ubicuidad.

Es una linda palabra, o no?

—Velocidad.

Eso que regulás en la cámara para que, además de que la luz pegue más o menos tiempo, la foto te quede más o menos congelada o movida. Viste que en un momento se pusieron de moda las fotos movidas. 

—Vestido.

Muy difícil elegir uno solo. Sí al cambio de vestido. 

—Wang.

Vera. Diseñadora de vestidos de novia que empezó su carrera cuando se fue a casar a los 39 y no encontró ningún vestido que le gustara. Hablé de ella en la edición pasada.

—X.

No, imposible.

—Ya.

Ver: tiempo.

—Zapatos.

Cómodos, siempre.


H de hasta la próxima. Ahí nos vemos.
Gracias por leer una vez más 🖤