Adapt or die.

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— Son 40.

Hola, cómo estás? Gracias por estar acá. A vos te hablo, flamante nueva suscriptora que confió en que esto podría ser de su interés o tuvo la suficiente curiosidad para ver si no era así. Te doy la bienvenida a este canal que creo, nos es más propio. Fuera del ruido de de las redes que cada vez nos quieren vender más cosas. Nada nuevo, nada menos alejado de la realidad. En la carrera interminable por destacar en este mar, soy parte de eso, como vos, quizás.

En esta carrera soy flexible, pero sobre todo, soy tenaz. 


— No me gusta la poesía.

No me gusta la poesía. Diría, en general. Sin embargo, hay algo que me resulta muy atractivo y es su capacidad de condensación. Voy a usar esa palabra para referirme al virtuosismo del que escribe para transmitir en mínimas expresiones, un universo entero.

Los haikus, poemas de tres versos de origen japonés, son un ejemplo de esto. 

Leyendo sobre identidad de marca y esta palabra que me gusta mucho, pregnancia, o cómo las marcas permanecen en nuestra memoria, me encontré con esta comparación interesante:

“los slogans son los haikus del branding.” 

Lo que hacen los haikus es básicamente tomar una verdad universal, descomponerla en tres versos y no se cuántas sílabas, y expresarla en una forma en la que todos conectemos.

– “Básicamente” no significa fácil, no?

– No, claro que no. Intentá escribir uno y que funcione.


— Adapt or die.

Le pedí a Perplexity, un primo de chatGPT, que me hiciera un haiku sobre fotografía:

Un instante eterno,

capturado en silencio,

haiku visual.

Me pareció bastante brillante, dejame decirte. Porque no solo me hizo una síntesis de lo que es la fotografía, si no que además – además – me vinculó la forma de expresión, o sea, el haiku, con el propio formato.

– ¿Un metahaiku?

Exacto. ¿No es brillante? 

Volviendo al mundo fascinante de la imagen de las marcas. Los slogans hacen un poco esto mismo de universalizar conceptos, emociones, deseos… sobre todo deseos. Y, como los haikus, son mucho más difíciles de escribir de lo que parecen. Esa es la gracia: hacer que algo bastante complejo, se vea muy simple. 


“Intenta traducir tu experiencia personal en una experiencia colectiva. No sólo es posible, sino que creo que es la clave de toda forma de arte.”

— Donovan Wylie


No me queda otra que trasladar esto al plano fotográfico. Porque, ¿qué hacen las fotos si no emocionar por lograr universalizar sentimientos? Hacer de una historia personal, una emoción universal. Historias de uno y de todos a la vez.


Las buenas marcas no se quedan quietas.

Le pido lo mismo a GPT. “Escribime un haiku sobre la fotografía.” Me devuelve lo siguiente:

Lente que atrapa,

memorias en papel,

historias quietas.

Las buenas marcas nunca se quedan quietas. Pensá en tres. 

¿Viste? 

Pero, sin embargo, hay algo que permanece. Si no, ¿cómo pensarías en esas tres? 

— Pensá en un color. Pensá en una marca. ¿Cuál es? 

— Pensá en una tipografía. Pensá en una marca. ¿Cuál es? 

— Pensá en un slogan. Pensá en una marca. ¿Cuál es? 

La repetición es vital.


— Quererse, celebrarlo y recordar.

Lejos está esto de ser una reflexión encubierta para venderte algo. Tenés 39 ediciones hacia atrás para comprobar que no es así. Pero escribiendo hoy, me encontré con esta síntesis que en algún momento sentí que condensaba todo mi trabajo: el amor como motor, el casamiento como símbolo, la fotografía como legado.

Quererse, celebrarlo y recordar.

Dicen que el 3 es el número perfecto. 3 versos. Universalizar. Repetir. Quererse, celebrarlo y recordar. 

Quererse.

Celebrarlo.

Y recordar. 

Gracias por leer. Nos vemos en la próxima.