Edición #43.

Feliz lunes para vos que seguís acá aunque yo he tambaleado pero lo importante es estar, ahora. Es lo que tiene hacer de este producto algo que surge de mis caprichos de pensamiento y circunstancias. Me gusta así.

Hace mucho tiempo vengo pensando en esto que te voy a compartir a continuación, que hoy tiene que ver con mi métier; mi oficio, mi destreza dice el diccionario, que son los casamientos. Iba a corregir y poner “la fotografía de casamientos” pero a esta altura me voy a permitir afirmar que soy experta en el tema en general. Ahí vamos. Gracias por estar.



— “Lo único que te queda.”

Hay una sola cosa que no vas a ver hasta que pase tu casamiento: las fotos.

Miles de veces he escuchado la frase que dice que las fotos son lo más importante porque es lo único que te queda y – dejame decirte – no estoy de acuerdo. No creo que las fotos sean lo más importante de un casamiento.

Lo dije.


— Ignore Spelling.

Yo en lo primero que pienso es en el vestido, la verdad.

-¿Vos? ¿La fotógrafa?

Sí, yo, la fotógrafa que antes es persona romántica que ama los vestidos de novia.

¿O acaso creés que una novia en un vestido que no le gusta o en el que no se siente cómoda va a salir bien en las fotos? Habilidades más, habilidades menos de quien está detrás de la cámara, pero a priori, va a ser un problema a solucionar.

Pensá en casamientos que hayas tenido. ¿Cómo estaba la comida? (Tiene la palabra ahora la persona con luna en Tauro). La comida es fundamental y la gente se acuerda si le fue bien y se acuerda mucho si le fue mal.

La música. Ah, la música. De los placeres más grandes de la vida. ¿Con qué cara salen en las fotos las personas tratando de llevar el ritmo de algo que no les mueve? Bailan porque son pierna.

– Che, “romántica”… ¿y el amor?…

Dame un minuto.

“Gracias por eternizar ese momento”. Comentó una novia en una de las fotos que subí de su casamiento. Pero, ¿qué momento quiere ser eterno si no es eternizable? Ignore Spelling.


— Importa todo.

Los recuerdos se construyen con todo lo que hay alrededor. ¿Estoy diciendo que las fotos no son importantes? No, claro que no, soy la fotógrafa. Pero si no hay sustancia no hay foto.

Otro día si querés hablamos de por qué es importante que ese registro sea profesional y que no, no es lo mismo que sacar con la cámara del celular, a pesar de que hoy la cámara del celular sea lo que es. Me duelen los ojos (me duele el alma diría la persona romántica) cuando veo las fotos de la salida de los novios y veo que la gente en realidad los miró por la pantalla de su teléfono. Estando ahí, pudiéndolos tocar. Nunca más va a ser. Pasaron. Se fueron. Casi que te estoy dando la respuesta.

“Para mi fue algo inexplicable. Nunca imaginé algo igual”. Me dijo otra novia.

Hay algo de la vivencia que es difícil de registrar. Está en el agasajo, en la intención que se pone al elegir cada cosa. Está en el saber que todas las personas que están ahí, están viviendo esa experiencia con placer, según cada elección que vos hiciste para que eso así fuera. En cada canción, en cada bocado. Y también en la elección de la persona que elegiste para fotografiar tu casamiento.

Las fotos importan, como importa todo.


Las fotos se construyen con todo lo que hay alrededor. Una foto es el resultado de una sucesión de decisiones internas y externas. Es también esa única cosa que no podés elegir ni ver desde antes. Porque antes es una página en blanco de un álbum sin imprimir. Es el quizás no tan fiel reflejo de lo que fue, desde lo más evidente hasta lo más difícil de hacer material.

– ¿El amor?

Bueno.

Lo dijiste vos.