Edición #45.
— Plano subjetivo.
Estoy mirando por tercera vez la que creo es de las mejores series, dentro del género y más allá, y que recomendé en esta newsletter unas cuantas ediciones atrás: The Killing. A pesar de haberla visto tres veces, siendo la trama bastante compleja, hay cosas que no recuerdo. Ayer de noche mientras la miraba, pensaba que hay algo que se repite como un patrón entre los personajes protagonistas – ella y él, los detectives de homicidios – que es lo siguiente:
llegan a la escena del crimen. Estudian el espacio con la mirada. Él sigue mirando. Ella procede a: tomar un camino alternativo; adoptar una posición extraña; agacharse o tirarse al piso y observar. Él no entiende bien qué hace ella. Ella encuentra una pista. Zaz.
Lo que está haciendo ella es básicamente adoptando el punto de vista de alguna de las partes (la víctima o algún testigo, en general). Raro que a él le sorprenda incluso en la tercera temporada, pero da igual.

Cuestión que ayer, cuando iba por el cuarto o quinto capítulo de la noche y mientras pensaba si esta observación podía disparar algún tema para esta edición, me llega un mensaje de mi madre:

Enseguida recordé el principio de algunas charlas que di, no tanto en congresos que son un poco más románticas, sino para alguna facultad o escuela de fotografía, donde arrancaba mostrando esta foto:

Más allá de lo obvio – la vestimenta, el peinado, la época, incluso el lenguaje de la gestualidad, o de la no gestualidad en este caso, no dejo de pensar en algo más, que tiene que ver con cómo se fotografiaba. Cómo se fotografía.
No puedo evitar pensar en el punto de vista del fotógrafo (¿habría fotógrafas en esa época?), en cómo abordó esta toma. Que, por otra parte, siempre me da la sensación de que cuando los sujetos miran a la cámara estoy sintiendo un poco a la persona que fotografió.
Te dediques a esto o no, seguro fuiste testigo alguna vez del esfuerzo sobrehumano y nunca acertado de quien salta detrás de la persona que saca la foto para que un niño mire.
Que no se rompa ese hilo entre quienes miramos y quienes nos miran.
¿De quién es la foto al final?
Volviendo al mensaje de mi madre a las 00:49 (ya ves de dónde viene esto del discurrir nocturno), pienso: ¿qué hay de obsoleto en esa foto? ¿Existe realmente la obsolescencia o es solamente una cuestión de que pase el tiempo? Porque dejame decirte que estamos a un tris de hacer esta misma foto, hoy, en este año que corre.
Desde mi punto de vista, lo rescatable es el hecho de que haya una intención de dejar registro de las cosas. De conservarlas, aun 20 o 30 años después.
Esa es la función que ocupamos. Desde un punto de vista más o menos obvio, a veces un poco más obtuso pero un punto de vista al fin, hacer que las cosas permanezcan.
Gracias a Laura por proponer e inspirar la edición de hoy.
A vos, por leer.

Nos vemos en la próxima 🖤