Edición #46.
Siendo más de las 11 de la noche y habiendo dado por cerrada la jornada más temprano de lo normal (en un segundo vas a ver que esto no es cierto), había decidido que hoy no iba a llegar con esta edición, a pesar de tener varias ideas en la cabeza. En una especie de desafío a la decisión, dejé en pausa el video que estaba mirando y abrí este borrador, que ahora ya es definitivo. La edición número 46 está acá.
— Lo mejor de lo mejor.
Hoy estuve casi todo el día cubriendo un evento muy interesante: 25 emprendedoras exponiendo sus ideas a un jurado. El pitching, que le dicen. Mañana sigue: es el turno de 40 mujeres más, presentando sus proyectos. Cada una tiene un tiempo de hasta dos minutos en el que tienen que presentar, con un discurso vendedor, qué problema vienen a solucionar, quiénes son ellas y cuáles son las ventajas de su producto o servicio. Es decir, te tienen que conquistar. Esto es lo mejor de lo mejor y yo soy la persona elegida por el universo para llevarlo a cabo. Bueno, dicen que si primero no se lo cree una, no se lo cree nadie.
No hace mucho yo misma tuve que elaborar uno de estos – un pitch – para un proyecto. Gran ejercicio por cierto, que te recomiendo muchísimo sea lo que sea que hagas. Es sabido y está creada la estructura ideal para que, en una serie de bloques y en muy poco tiempo, puedas vender tu idea, empezando por lo más importante: enganchar a tu interlocutor y que te conceda esos dos minutos de esperada y posible gloria.
— Sin moverme del asiento.
Imaginate que vos y yo no nos conocemos y justo estamos sentados al lado, en el cine. A mi me gusta mucho ir al cine sola. Tenemos un ratito hasta que se apague la luz y empiece la película. En un rapto de desfachatez, yo suavemente apoyo el dorso de mi mano en tu brazo y te digo:
– ¿Sabías que una persona adulta pasa en promedio 5 minutos al día leyendo? Sí, solo 5. Esto no lo inventé yo, está estudiado. Te imaginarás las razones: ahora todo es en video y además nos pasamos el día en el celular.
(De hecho antes de que yo apoyara el dorso de mi mano en tu brazo vos estabas scrolleando Instagram).
Sin moverme demasiado del asiento y casi que hablándote de costado te digo:
– Soy Patricia Riba, soy fotógrafa hace un año y medio escribo una newsletter para que las personas lean más. Hay temas de fotografía y respuestas a preguntas pero sobre todo, y acá es donde se pone linda, temas por capricho, porque tengo cosas para decir.
(Acá según la estructura del discurso, debería decirte que tengo una cantidad de suscripciones que supera las 500 personas y una tasa de apertura de más del 50% cuando la media es un 20, pero no quiero que te aburras porque, de última, estamos en el cine).
Con la voz un poco más baja, porque la película ya está por empezar, te digo lo último:
– La newsletter sale todos los lunes y ya va por la edición 46. Suscribite. Te lleva mucho menos de 5 minutos.
Se apaga la luz.
No mucho después de empezada la película suena un celular. Es de una señora que está un par de filas adelante. Por alguna razón no lo apaga. La gente bufa. Vuelve a sonar una vez más sobre la mitad de la película. Misma secuencia. Pasan los créditos. Nos damos cuenta que los dos, los leímos hasta el final. Se prende la luz. Vos te reclinás y apoyás tu mano sobre mi brazo.
– ¿Tenés dos minutos? – Me decís.