Las chicas conmigo.

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Edición #47.


— En los 90s todo era más grande.

Vos capaz que sos más joven y no te acordás, pero antes se usaba un aparato al que llamábamos “el video”, para ver películas. Era, nada menos, que un reproductor de VHS. Video Home System. Clásico ícono de los 90, época donde todo ocupaba más lugar y las casas eran más grandes.

Supongo que no sería el único, pero mi padre tenía en esa época varias películas en VHS. TerminatorAlienMi pobre AngelitoArma Mortal y Los locos Addams eran de las más populares. Pero además, había alguna menos conocida como El hombre de enero – The January man – que gracias a la tecnología y a la comunidad, es decir a los Torrents, pude volver a ver hace un tiempo. Hablé un poco de ella en esta edición del año pasado. Hermoso thriller noventero. Ahora, revisando en Google el reparto, vengo a recordar que se repiten un actor y una actriz de la película de la que voy a hablar hoy. El actor además tiene el mismo rol. Viste que hay actores que tienen cara de algo y ahí se quedan. La actriz es de mis favoritas.

Susan Sarandon es Louise. Así dice el trailer original de Thelma&Louise, dirigida por Riddley Scott, la película del oeste pero con camiones en vez de caballos, según Sarandon. Geena Davis es Thelma. Si lo ves ahora el trailer te resulta medio viejo. No así la película, por suerte y por desgracia, depende para qué.


— Única función.

La vi muchas veces, pero nunca la había visto en la pantalla grande. Es de 1991 y si bien mi padre compartía conmigo películas como las que nombré más arriba (no me refiero a Mi pobre angelito ni a Los locos Addams si no a las otras) probablemente con 7 años al cine a ver esta no me iban a dejar entrar.

El sábado pasado Cinemateca proyectó Thelma&Louise en una única función. Raro es ir al cine y ver una película que ya viste, más raro aun es que esa sea la situación de toda la sala. 

Espero en este punto hayas visto la película, pero si no, básicamente son dos mujeres que, en plan de escapada de fin de semana, “te veo ahí en media hora no te olvides nos largamos de aquí”, viaje en auto por carretera, “salieron en un coche descansaron en un bar”, “eligen una mesa un par de tragos y a bailar”, “el tipo trata de violarla cae Louise que te salgas de ahí”, y la bala que sí fue precisa y el tipo que no habló más.


Fin del primer acto.

— En Cinemateca por suerte no hay pop.

Si bien el público puede ser a veces un arma de doble filo, esta vez resultó como que estamos en un pijama party viendo la película tirados en el piso comiendo pop. En Cinemateca por suerte no hay pop.

Algunas risas a veces anticipadas por escenas que recordábamos iban a a pasar y otras, bueno, siempre hay gente a la que la risa se le va de las manos.

Esta película fue promocionada como una comedia cuando se estrenó. Me hubiera gustado ver la reacción de la gente. Mismo resultado de cuando algunas personas fueron al cine a ver Black Swan esperando una peli de ballet.

Van de la mano, la tragedia y la risa.


— Las cosas se pusieron más difíciles.

Se me fue la hora porque me puse a leer el guión. 113 páginas escritas por Callie Khouri. Fue su primer guión, podés creer. Guión que casi no ve la luz porque muchos se horrorizaron. Cómo dos mujeres iban a… cómo un final en el que… sí, pero que no lo maten, le llegaron a decir, porque “pobre hombre”. No hay remate acá.

«Si nadie pierde la cabeza, nadie perderá la cabeza.»

Otra vez en el cine. Me acomodo en el asiento porque no importa cuál sea la sala ni lo perfecta que sea, siempre alguien un poco me tapa (el doble filo de esta actividad). No tuve miedo de ver cómo había envejecido la película porque ya sabía que lo había hecho muy bien. La que quizás sea su mayor virtud: mostrar sin tener que explicar. Reconocemos una casa que habíamos visto antes por un plano de una canilla. Si eso no es cine decime vos qué es.


— 33 años después.

Me acuerdo que cuando mi padre me dijo que tenía que verla, me dijo algo sobre la fotografía. “Tiene una fotografía increíble.” Ponele. Porque no me acuerdo cómo lo hubiera dicho mi padre, pero convengamos que fue así. No lo entendí bien en su momento, quizás era un poco chica para entender qué era la fotografía en una película y otro tanto para entender por qué esas dos mujeres tomaban las decisiones que tomaban. Pero lo que sí entendí fue que nunca más la iba a olvidar y que seguro la volvería a ver.