Edición #51.
— Creer o reventar.
En mi casa tengo un mazo de tarot. Me lo regaló mi prima Claudia. No creía recordar que alguna vez hubiéramos tocado con ella el tema del tarot, pero por alguna razón cuando me lo dio, supe que era para mi y que era a conciencia.
Cada tanto saco una carta del mazo, solo cuando tengo un pensamiento muy presente.
Hace unos 4 meses, enseguida de volver de dar una conferencia en un congreso de fotografía de Argentina, me llegó un mensaje invitándome a disertar en otro congreso: el Magia, en Santiago de Chile.
Sentí que era un buen momento para sacar una carta y la que salió, decía lo siguiente:
Dé forma y sustancia a su imaginación.
Respete el proyecto que tiene en mente.
Difunda su magia.
Creer o reventar.
Cuatro meses después, un domingo 25 de agosto, un feriado en Uruguay del que nadie repararía en Santiago, mi conferencia empezaría de forma similar a la de Argentina. El público se renovaría y yo haría de cuenta que todo era nuevo. De todas formas, todo era nuevo.
Siempre surgen variantes de último momento y en función de las circunstancias. Ese día, mientras me duchaba, antes de bajar a desayunar, terminé de definir cómo sería el inicio de mi charla.
“En mi casa tengo un mazo de tarot.”
Esa era la única frase que tenía que memorizar para dar inicio a todo lo demás. Un efecto dominó. Un simple empujón y lo inevitable sucede.
— Puntapies y entregarse.
En todos los congresos se da que ciertos temas se repiten. No como algo negativo, si no como una de esas coincidencias curiosas en las que a varias personas a la vez, sin saberlo y en diferentes partes del mundo, se les ocurre la misma idea. Sin ir más lejos, la invención de la cámara fotográfica pasó por un proceso de este tipo. Se hizo popular el que tuvo un poco más de marketing, nada más.
Ciertos temas se repiten y este congreso no sería la excepción. A diferencia del congreso de Argentina, el cual abrí – fui la primera en exponer – en este fui la última. Cerrar un congreso es un hermoso concepto, un honor y una responsabilidad. Abrirlo también. El solo hecho de subirse ahí a decir cosas. Dicho esto, no te voy a mentir, la ansiedad de la espera se hizo sentir.
“En mi casa tengo un mazo de tarot.”…
“Hola Chile.”…
“Mi primer mandamiento.”…
Puntapiés y entregarse.
…
“Gracias Chile.”
La siguiente charla empezará diferente.
Creer o reventar,
hola, Uruguay.